sábado, 5 de noviembre de 2011

Rukalhue - Siguiendo los rastros de la llorona

Durante este Verano 2012 podes escuchar estos relatos en el comedor de Rukalhue hostel y porqu e no ir a conocer los lugares mencionados de la Ruta de 7 Lagos.





Ese día me desperté temprano. Los primeros rayos del sol despejaron mis dudas, no lo podía creer....








La historia es larga pero voy a contarles una sintesis para que me puedan entender. Después de varios años de recorrer las diferentes rutas y senderos del Parque Nacional Lanin y Nahuel Huapi en la Patagonia Argentina me sentía capaz de poder develar algunos mitos y leyendas de los mapuches. Sentía el deseo y la obligación de saber más.





Mi primera parada no podía ser otro lugar que la cascada Nivinco a 10 KM del Lago Falkner. Seguramente, los que saben, estarán pensando: "No estará buscando encontrarse con la Llorona!" Mi respuesta no puede ser otra, ¡si!, es el relato más recurrente y es un sitio ideal para internarse en el bosque y dejarnos llevar por sus encantos hasta perdernos entre las ramas de los coihues.





No quise dejar nada librado al azar, conozco la montaña y el bosque, no sólo de día sino de noche, y sabia que un simple traspie me podía dejar sin cumplir mi primer objetivo. Cuando digo todo es todo, desde avisar en Parque Nacionales el curso que iba a seguir, hasta el tabaco para mi pipa.






Creo que es importante contarles que La Llorona es un espiritu que aparece en los bosques patagonicos, dicen aquellos que la vieron que es una anciana con una nariz aguileña, larga cabellera blanca y un manto que le cubre todo el cuerpo.





Mi proyecto era sencillo, caminar por el sendero que va hacia la cascada y luego zigzaguear por el bosque para ir perdiendo el rastro y durante el atardecer acampar en medio de la "nada" o como me gusta decir a mí, del "Todo". Obviamente, que la idea era estar al menos por el tiempo que dure la busqueda y las provisiones internado y "perdido" en el bosque. Tengan en cuenta que tenía un GPS en la mochila con las coordenadas para poder volver en caso de una emergencia, no soy tan loco como algunos dicen por ahí.








Las sombras dieron paso a la oscuridad, y la noche se fue cerrando. Hasta el momento, nada me había asombrado, todo era normal, podía escuchar el crujido de las ramas y el silbido de algunos pajaros noctambulos, pero mientras buscaba madera para hacer fuego, me pareció sentir que alguien me estaba observando. Lo primero que pensé tenía que ver más con la psicologia que con la realidad, uno se sujestiona mucho estando solo en el bosque y a kilometros de cualquier ser humano.








Encendí el fuego, y me fuí a buscar agua al pequeño curso de agua que había atravesado. No eran más de 500 mts o 1 Kilometro. Quería tomar algo caliente antes de recostarme a dormir.



Cuando volví hasta el fuego, veo que mi mochila estaba abierta, me llamó mucho la atención, aunque sabía que los roedores son bastante curiosos, y alguno pudo zambullirse en mi mochila en busqueda de comida. A simple vista, no faltaba nada.


No tardé en quedarme dormido, estaba cansado y había caminado mucho. Sabía que la última aparición de la llorona había sido por detrás de la cascada, y pensaba llegar a ese lugar mañana.

En el medio de la noche, me desperté, el fuego se había apagado y hacía frío. Me levanté para buscar el encendedor, pero no lo encontraba por ningun lado. No me acordaba si lo había llevado al arroyo cuando a fui a buscar agua, se me podría haber caído.


Intenté volver a encender el fuego con unas hojas secas y una rama que parecía encendida. No había caso, y el viento, como si estuviera conspirando contra mío, se empeñaba en no dejarme tener lubre nuevamente. Me resigné a dormir, y repentinamente me invadió un sueño atroz, se me cerraban los ojos, como si hubiera tomado algún brebaje o una pastilla para dormir.


En ese estado de somnolencia vi entre los arboles que una resplandor se me acercaba. Estaba durmiendo.